Hace una semana me llamo una muchacha para pedirme que hiciera unas fotos.

La historia es que su papá tenía unos meses de haber fallecido. Mucho antes de morir, había hablado con la familia para tener un retrato de todos.  Pero nunca sacaron el tiempo para hacer la foto y ya el sr murió… la foto no fue tomada.

El tiempo es implacable.

Ahora ella quería hacer una foto “in memoriam”. Reunirse en familia y tomar la foto que se había solicitado.  Aunque sin el Sr. (No había solicitudes especiales de Photoshop en este caso)

Quería una estética específica, concreta y bien detallada: blanco y negro, locación específica, posturas y una actitud bien definida.  Reviso mi trabajo… y al final no nos pusimos de acuerdo.

La foto no se tomo, y se perdió el contacto.

Para mi quedo una gran enseñanza. La foto no tomada. La solicitud de un padre de tomar la foto con sus hijos… en familia.

Tenemos la expectativa que siempre tendremos oportunidad para esa foto.  Y se pierden las memorias… se pierden los momentos… Son irrepetibles…

Me gusta cuando trabajo como fotógrafo porque sé que construyo y soy testigo de estos momentos especiales en muchas familias… Me gusta cuando me dicen… “capturaste el alma de fulana”: ella es así…  “que bien nos vemos en esta foto…” J

Yo no tengo una foto con mi papá, como si la tienen algunos de mis hermanos.  Ya él murió…  veo fotos en las paredes de sus casas y añoro tener una foto con él.

Tanto que analizar: no solo tomar la foto sino imprimirla. Pero ese es otro tema: más en el medio digital que es muy volátil…

Pienso que todos tenemos esa Foto no tomada. Con abuelos, con nuestros padres, con nuestros hijos, nuestros amigos, con nuestros seres queridos…

¿Cuál es la moraleja de todo esto? Cada cual tendrá su pensamiento. Para mí lo implacable del  tiempo y sus memorias…